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El 27 enero se conmemorarán los 60 años de la liberación de Auschwitz

Por Daniel Silber Marcelo Horestein para Argenpress.info
Jueves 20 de enero de 2005.

El 27 de enero se conmemoraran 60 años de la liberación de Auschwitz, 60 años de que las tropas del Ejército Rojo de la entonces Unión Soviética entraran en sitio terriblemente abyecto y dieran al mundo entera una visión concreta del infierno del Dante. Era el mayor campo de concentración y exterminio organizado por la maquinaria genocida nazi, por el que pasaron millones de personas, las que fueron sumidas a las peores condiciones que uno se pudiera imaginar: trabajos forzados, hambre, fusilamientos, hornos crematorios, cámaras de gas: la industrialización de la muerte.

Es célebre la frase que decía que de Auschwitz solo se salía por la chimenea, lo que se complementaba con el cinismo mas macabro imaginable, ya que al ingreso del campo había un cartel que decía ’el trabajo nos hace libre’ (arbeit macht frei)

Teodoro Adorno, el gran filósofo alemán de la Escuela de Frankfurt, tras pasar por la durísima experiencia de transitar por los campos de concentración nazis, escribió que era imposible educar después de Auschwitz e Hiroshima; totalmente decepcionado y desencantado con los ’logros’ de la cultura occidental, entendía que la imposibilidad de formar nuevas personas con criterios humanistas era la resultante de una manera de concebir el desarrollo social, político, cultural, económico, educativo hasta entonces imperante por un sistema de relaciones en el que imperaban el interés por lucro, el egoísmo y la respuesta salvaje (la guerra, el extermino del otro) como única manera de resolver los conflictos.

Auschwitz fue estudiado desde mil ópticas diferentes; se lo analizó desde la perspectiva de lo militar, psicológico, sociológico, político, económico. Es interesante recordar que, por ejemplo cerca de 1.600.000 de personas fueron asesinadas en el complejo Auschwitz - Birkenau durante la II Guerra Mundial, en su mayoría judíos, aunque también gitanos, homosexuales, discapacitados y numerosos opositores políticos (comunistas, socialistas, guerrilleros). Allí los prisioneros / esclavos realizaban trabajos forzados para la industria alemana, como Thyssen, Wolkswagen, I G Farben, Messerschmidt, los aceros Krupp y muchísimas más.

Primo Levi fue un escritor italiano que también debió padecer esa entrada hacia los confines mas ruines creados por el ingenio humano. Decía que si Hitler subió al poder, devastó Europa y condujo Alemania a la ruina, era porque muchos buenos ciudadanos alemanes se habían comportado tratando de no ver, callando lo que veían y no haciendo absolutamente nada para modificar lo que sucedía.

Auschwitz no es el pasado. Auschwitz está aquí, presente. Lo que perpetraron los represores asesinos durante los ’años de plomo’ de la dictadura videlista (y sus émulos de otras latitudes) es una vuelta de tuerca del nazismo, una especie de ’perfeccionamiento’ de aquellas experiencias, reciclada -corregida y aumentada- por los paracaidistas franceses en Argelia y los ’marines’ en Vietnam.

La columna vertebral del nazismo era el trabajo utilizado por un lado para incrementar la producción en una economía de guerra permanente, y por otro para el diseño biopolítico (racista) de una sociedad en que éste decidía la inclusión o la exclusión de la comunidad nacional; la organización del trabajo era utilizada, en definitiva, como prueba del darwinismo social, para reforzar las ideas nacionales y rechazar el conflicto de clases. Todo este cuerpo estaba vestido por lo que Goebbels denominaba artistas de la psicología popular, los propagandistas que sostenían tanto hacia el exterior como al interior el sistema, disfrazando y ocultando en un sentido mientras que en el otro construían una siniestra pero eficaz coartada. Hoy podemos comprobar con qué precisión coinciden muchas de las situaciones detonantes de entonces con otras que están ocurriendo ahora mismo, incluso muchos de los componentes del propio entramado fascista se asemejan preocupantemente en la actualidad a demasiados utilizados en muchas ocasiones en la actualidad.

La advertencia es clara, el fascismo no es una anécdota, ni nada del pasado por que está ahí asomando cada vez más las garras. Hemos de evitar que esta enorme y terrible bestia se despierte totalmente y vuelva a levantarse: para ello hay que frenar su alimento que en estos momentos se llama neoliberalismo.

A 60 años de aquel hecho, el acontecimiento supera mucho mas que la anécdota. Nos habla de la necesidad de combatir la impunidad -esa espina sangrante clavada en nuestros pechos- que es la que posibilita que torturadores, coimeros, genocidas, inundadores, masacradores caminen entre nosotros como si fueran personas honorables y respetables.

La historia nos habla también que en ese Auschwitz -a pesar de ser el Averno mismo- era posible soñar con las Utopías: hubo luchas y hubo resistencia, y que los ya fantasmas no se resignaban a sus destinos como algo dado.

Recordemos estos 60 años para que una vez mas, NUNCA MAS, los horrores del nazismo -cualquiera sea su expresión, la de un Hitler, la de un Bush- vuelvan a rozar nuestras conciencias y nuestras vidas.

ICUF: IDISHER CULTUR FARBAND Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina.

Prof. Daniel Silber Marcelo Horestein Presidente secretario general


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