Plataforma Argentina contra la Impunidad
Justicia

Victor de Gennaro secretario general de la CTA declaró en el juicio contra A. Scilingo

Entrevista a publicada en el ACTA del 17 febrero (Despacho 242)
Martes 15 de marzo de 2005.

Víctor De Gennaro declaró en el juicio contra Adolfo Scilingo "Los trabajadores fuimos el blanco principal de la represión" [17/02/2005 - ACTA] Por Mauro Federico. El secretario general de la CTA declaró que durante la dictadura hubo una "planificación sistemática para perseguir y aniquilar a la clase obrera". Fue el pasado 14 de febrero, en el marco del juicio que se lleva a cabo en Madrid contra el ex represor Adolfo Scilingo.

El secretario general de la CTA declaró que durante la dictadura hubo una "planificación sistemática para perseguir y aniquilar a la clase obrera". Fue el pasado 14 de febrero, en el marco del juicio que se lleva a cabo en Madrid contra el ex represor Adolfo Scilingo.

De Gennaro participó como testigo, a través de un sistema de videoconferencia, en el juicio que se realiza en Madrid contra el ex represor Adolfo Scilingo. Acompañado por Víctor Mendibil y Ricardo Peidro, secretarios Gremial y de Derechos Humanos de la Central respectivamente, De Gennaro recordó que en la dictadura existían normas como la "ley de prescindibilidad" que permitía "despedir sin causa". Además, mencionó también decretos y disposiciones que "suspendieron el derecho de huelga y de cualquier clase de medida de fuerza" y la "intervención de las obras sociales" con lo que, a su criterio, "se apuntaba a la indefensión de todo tipo de actividad sindical".

La declaración del gremialista, prestada en la Ciudad de Buenos Aires bajo el control jurisdiccional del juez federal Claudio Bonadío, se concretó en la sala de audiencias del subsuelo de los tribunales federales de Comodoro Py 2002, en Retiro, el mismo lugar donde se sustanció el juicio por el atentado a la AMIA.

"Fue la ratificación de lo que declaramos ante la Sala en lo Penal de la Audiencia Nacional española en 1998, cuando el juicio era llevado adelante por el juez Baltasar Garzón", recordó Mendibil, quien junto a De Gennaro, Marta Maffei, Alberto Morlachetti, Juan Carlos Camaño y Alberto Piccinini, fueron testigos de la causa y, en aquella oportunidad, presentaron documentación probatoria del plan sistemático pergeñado para reprimir, secuestrar, torturar y hacer desaparecer a miles de trabajadores.

Casos testigo En su declaración, De Gennaro relató "cinco casos" que demuestran la metodología utilizada por los represores y la vinculación entre el poder económico y la dictadura militar: A continuación, reproducimos una síntesis de los mismos.

Ford: El obrero de la fábrica Ford, de General Pacheco, Juan Carlos Conti, fue secuestrado en el interior de la fabrica, llevado a un centro de detención instalado en la planta fabril, y retirado del mismo por personal del Ejercito, todo ello con conocimiento y evidente anuencia de la empresa.

Conti era delegado de personal del sindicato de Mecánicos (SMATA) y trabajaba en Ford desde 1965. El 14 de abril de 1976 "se produce su detención, mientras estaba trabajando. Fue llevado a un quincho, perteneciente al predio de la demandada. Fue retirado del establecimiento, a plena luz del día, en una camioneta de la empresa, con sus manos atadas con alambres".

Con posterioridad a su secuestro, la empresa intima a Conti, mediante telegrama a ir a trabajar, acusándolo de "abandono de tareas". Su esposa contesta explicando lo ocurrido, algo que era evidentemente conocido por la empresa, que igual procede a despedirlo.

Otro de los episodios que prueban la participación empresaria en el plan referido es el del obrero Adolfo Omar Sánchez. El 25 de marzo de 1976 los delegados gremiales fueron convocados a una reunión donde por la parte patronal estaban presentes Galarraga, gerente de relaciones laborales; Marco, gerente de planta estampado y Luis Pérez, representante laboral. En esa reunión Galarraga les comunicó que la empresa ya no les reconocía representatividad como delegados obreros. Al terminar la reunión el mismo gerente les manifestó burlonamente: "Ustedes le van a mandar saludos a un amigo mío, Camps, refiriéndose evidentemente al genocida reconocido como responsable de los campos de concentración de la provincia de Buenos Aires, zona donde estaba la fabrica".

Tres días después Sánchez era secuestrado, siendo llevado a un centro de detención donde se encontraban otros delegados y obreros de fábricas de la zona como Terrabusi, Astarsa y el Astillero Sanchez. Según la prueba colectada, se produjeron desde el Golpe Militar entre dos y tres secuestros por día, en la misma planta.

Ingenio Ledesma: Numerosos trabajadores, entre los que se contaba el propio médico del sindicato, Luis Aredes, fueron llevados con vida en camionetas de la empresa, desde el interior del barrio de trabajadores de la misma. La metodología de secuestros fue implementada en forma masiva en lo que dio en llamarse "La Noche del Apagón". En horas de la madrugada del día 24 de junio de 1976 se cortó adrede la energía eléctrica de todo el barrio y personal uniformado del Ejercito argentino, de Gendarmería Nacional, junto a la policía privada de la empresa, en vehículos con identificación del Ingenio, procedieron a secuestrar ante la vista de sus familias a centenares de trabajadores. Treinta de ellos, todos con reconocida actividad gremial en el establecimiento, nunca más volvieron. Desde entonces revistan en carácter de desaparecidos. Otros tantos pasaron largos años de cárcel sin acusación ni juicio alguno.

Hospital Posadas: En la madrugada del 28 de marzo de 1976, se efectuó en este hospital del Gran Buenos Aires, un enorme operativo militar a cargo del Ejército, dirigido por el general Reynaldo Bignone, con gran despliegue de soldados fuertemente armados, vehículos militares, incluyendo helicópteros, procediendo a ocupar el establecimiento. Con la colaboración de la jefatura de Personal, comenzaron a identificar a trabajadores y durante varios días, los mismos eran detenidos dentro del establecimiento, mientras se impedía al personal asomarse a las ventanas, incluso efectuando disparos.

Durante meses se mantuvo la ocupación militar del hospital, continuando la política de llevarse detenidos, todos los días, a parte de los trabajadores del establecimiento.Entre noviembre de 1976 y primera mitad de 1977, se produce una escalada ininterrumpida de secuestros de trabajadores del hospital. Los secuestros se producían en los domicilios o en el hospital mismo, frecuentemente en días viernes.

Los secuestrados fueron mantenidos en centros clandestinos de detención, que incluyen una construcción cercana a la casa del director del hospital, en el ámbito del mismo lugar del trabajo, donde los trabajadores eran torturados y sometidos a interrogatorios.

Con esta metodología fueron secuestrados 52 trabajadores del hospital, entre los que se encuentran empleados, enfermeros, médicos, y hasta jefes y directores de los servicios del hospital.

Astillero Astarsa-Mestrina: El 25 de marzo de 1976 fuerzas del Ejército Argentino, rodean los astilleros Astarsa y Mestrina en el Gran Buenos Aires, procediendo a ocupar los mismos, con tanques de guerra, carros de asalto y helicópteros. El operativo estaba a cargo de los mayores Molinari y Ricardi, perteneciente a la Escuela de Ingeniería de campo de Mayo. Con la anuencia y la colaboración para individualizar a los trabajadores por parte de los directivos de la empresa, un gran número de trabajadores fueron secuestrados, siendo llevados a la comisaría del partido de Tigre, donde se los tortura. Algunos de ellos son liberados, pero 9 revistan todavía como desaparecidos. Otros 7 trabajadores del astillero fueron secuestrados con posterioridad sumando un total de 16 trabajadores secuestrados.

Acíndar - Villa Constitución: En la empresa Acindar, con anterioridad al golpe de 1976, la Policía Federal instaló un cuartel dentro de la fábrica, en el que se desempeñaban unos 60 efectivos a cargo del oficial principal Mujica. Se constató también que el cuartel instalado dentro de Acindar era utilizado como centro de detención y ámbito para interrogatorios.

La mayoría de los asesinatos, previos al golpe de 1976, fueron reivindicados por la Triple A. En ese período fueron asesinadas 15 personas y fueron despedidos 500 trabajadores, a los cuales se los emplazó a abandonar la ciudad. En 1976, luego del golpe de Estado, Acindar y otras empresas menores de la zona, despidieron 500 trabajadores y otros 200 fueron encarcelados, sumando un total de 300 en esa situación, entre los detenidos antes y después del golpe. Al finalizar la dictadura, 30 fueron asesinados o desaparecidos, y más de mil perdieron sus puestos de trabajo.

De acuerdo a las cifras oficiales, en el cordón industrial del Gran rosario y Villa Constitución, 1800 trabajadores fueron detenidos y desaparecidos, y aproximadamente dos mil trabajadores fueron detenidos sin ser sometidos a juicio o proceso legal alguno.

"El 65 % eran trabajadores". En el marco de la declaración de De Gennaro y ante una pregunta formulada desde España por Carlos Slepoy, abogado de la Acusación Popular que lleva adelante la parte acusadora, el sindicalista precisó que "de los 30.000 desaparecidos, el 65 por ciento eran trabajadores", porque "se aplicó el terror colectivo" con el objeto de "cambiar una cultura de ascenso social" de la clase obrera.

En la misma jornada, también declaró por videoconferencia Iris Pereya de Avellaneda, quien sostuvo que el 15 de abril de 1976 fue secuestrada junto a su hijo Floreal Edgardo Avellaneda, a quien jamás volvió a ver con vida, luego que ambos fueron trasladados a una comisaría de Villa Martelli. Otro testigo, Jorge Wats, también dijo haber sido secuestrado en la fábrica de galletitas Bagley, donde trabajaba, por una "patota" del ejército y el Servicio Penitenciario Federal.

La Audiencia Nacional de Madrid juzga a Scilingo por su presunta participación en los "vuelos de la muerte", como se bautizó a los operativos con aviones de la Marina, desde los que los detenidos durante la dictadura eran arrojados a las aguas del Río de la Plata.


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