Plataforma Argentina contra la Impunidad
Justicia

Detuvieron al represor Apestegui en la causa del 1º Cuerpo de Ejercito

Un gendarme que operaba en El Olimpo
Miércoles 24 de agosto de 2005.

Hasta ser arrestado por orden del juez Rafecas, se desempeñaba en la mutual de la Gendarmería. Fue represor de El Olimpo, El Atlético y El Banco. Habría más detenciones en la misma causa.

El juez federal Daniel Rafecas ordenó la detención del represor Eugenio Pereyra Apestegui.

El comandante retirado de Gendarmería, Eugenio Pereyra Apestegui, fue detenido por su responsabilidad en secuestros y torturas llevadas a cabo en los centros clandestinos de detención El Olimpo, Club Atlético y El Banco. El represor se desempeñaba actualmente como jefe de planeamiento de la Ayuda Mutual del Personal de Gendarmería Nacional. La decisión fue tomada por el juez federal Daniel Rafecas, que está a cargo de la causa en la que se investigan las violaciones a los derechos humanos en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército. En el mismo expediente se habrían producido otras detenciones, aunque no se conocieron los detalles porque la causa está bajo secreto de sumario.

Apestegui fue arrestado el viernes pasado en un departamento de Pasteur al 500, cerca de la sede de la Ayuda Mutual del Personal de Gendarmería Nacional, donde trabajaba.

Nunca antes había estado detenido, aunque sobrevivientes de varios centros clandestinos lo identificaron como el represor que se hacía llamar “Quintana” y “El Petiso Quintana”. Luego del retorno de la democracia, Apestegui fue imputado por la desaparición del científico Alfredo Giorgi -quien fue secuestrado el 27 de noviembre de 1978 y fue visto en El Olimpo-, pero no se presentó ante la Justicia. Después de que un juez ordenara su captura, huyó a Misiones y se mantuvo “rebelde” hasta que llegaron las leyes de obediencia debida y punto final. Isabel Fernández Blanco, que estuvo secuestrada en El Olimpo y El Banco entre 1978 y 1979, recordó que “‘Quintana’ tenía un cargo jerárquico en la patota, salía a secuestrar gente y también participaba en las sesiones de torturas con picana eléctrica”.

El Olimpo funcionó como centro clandestino durante 1978 y 1979 en lo que fue la división de Automotores de la Policía Federal ubicada en Ramón Falcón y Olivera, en Floresta. Dependía del Primer Cuerpo de Ejército, que estaba a cargo de Guillermo Suárez Mason. Muchos prisioneros fueron derivados allí desde El Banco, que formaba parte del mismo “circuito represivo”.

En El Olimpo, bautizado así porque era considerado por los militares como “el lugar de los dioses”, los represores estaban divididos en tres grupos de tareas en los que convivían miembros del Ejército, la Policía Federal, del Servicio Penitenciario y la Gendarmería. Esa cohabitación hizo que muchas veces se armaran peleas feroces por el “botín de guerra” que se llevaban de los operativos de secuestros. La habitación más grande del lugar se usaba para reparar los artículos del hogar y electrónicos robados en los allanamientos.

En la investigación sobre el Primer Cuerpo de Ejército hay más de 30 represores presos y el fiscal Federico Delgado dio por concluida la pesquisa sobre siete de ellos -tras la muerte de Suárez Mason serían seis-, y pidió que esos represores sean sometidos a un juicio oral. Rafecas espera que la Cámara Federal resuelva recursos planteados por las defensas de los acusados para elevar esa porción de la causa a juicio.


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