Plataforma Argentina contra la Impunidad
Derechos Humanos

Las caras del horror: un libro con fotos tomadas dentro de la ESMA

Lunes 21 de noviembre de 2005.

Se publican en conjunto por primera vez en el marco del debate acerca de que hacer con el Centro Clandestino de Detención (ESMA).

Por Patricia Kolesnicov

Las caras de los desaparecidos en las pancartas de las Madres. Las caras de los desaparecidos en la Plaza. Las caras en los diarios. Esas caras casi siempre felices, los desaparecidos cuando no eran ni iban a ser desaparecidos, cuando se estaban casando, o de cumpleaños, cuando lo que había mañana era un futuro. Y de repente, zoom del pasado, las caras y los cuerpos de los desaparecidos en la ESMA. Fotografiados contra una pared. En los ojos se les ve el abismo.

Las fotos estaban ahí, en un expediente judicial y ahora han sido publicadas, prácticamente como introducción, en el libro Memoria en construcción. El debate sobre la ESMA, que sale esta semana.

Alguna de estas fotos había sido publicada, en 1985, en el "Diario del juicio". Las había aportado a la causa, como prueba, Víctor Basterra, secuestrado en agosto de 1979. Basterra tenía una habilidad: era fotógrafo e impresor. Muy útil para falsificar documentos, por ejemplo. Eso lo hizo necesario y le salvó la vida. Pero estas fotos no las sacó él, en sentido estricto. Aunque sí las sacó, en otro sentido. En las primeras páginas del libro cuenta Basterra: "Yo no apreté el botón. Pero un día, trabajando en el laboratorio, vi que tenían una pila de fotos para quemar; era ya el 83, ya se venían los cambios. Y entre ellas vi mi retrato, mi propia foto cuando me acababan de chupar, la que sacaron el mismo día en que nos fotografiaron a todos contra la misma pared. Entonces metí la mano en la pila y me guardé los negativos que pude agarrar, los escondí entre la panza y el pantalón, ahí los puse, cerca de los huevos." Al final, lo dejaban salir de vez en cuando. Y en cada salida, Basterra se llevaba negativos. Cada vez más abajo, dentro del calzón. "Si llegaban a encontrar una de esas fotos, era boleta." Pero no fue, no lo encontraron, no lo mataron. Basterra dio su testimonio y lo sostuvo con estas fotos. Y hace poco se las pidió al juzgado, de la mano de Marcelo Brodsky, fotógrafo, artista, miembro del organismo de derechos humanos Buena Memoria y coordinador de la ejecución del Parque de la Memoria y del Monumento por los desaparecidos y asesinados durante la dictadura militar. Y hermano mayor de Fernando, una de las caras de la pila de Basterra.

Brodsky pensó este libro que empieza con catorce páginas negras a las que siguen las fotos y luego más más más páginas negras. Tras ese luto empieza otro libro. Memoria en construcción sale justamente para dar lugar al debate sobre qué hacer ahora con la ESMA. Tiene fotos, planos del lugar, planos reconstruidos a partir de testimonios y de fotos de Basterra -con indicaciones como "Salas de tortura" y "Cuchetas donde eran recluidos los secuestrados"-, artículos como los del historiador Felipe Pigna, la periodista María Seoane y los sociólogos Horacio González y Alejandro Kaufman. Un trabajo de Maco Somigliana, del Equipo de Antropología Forense, y de Lila Pastoriza, periodista y ex detenida en la ESMA. El libro muestra, además, obras de 65 artistas vinculadas a este tema. Muchas muchas opiniones sobre la memoria. Y el acta de entrega del predio de la ESMA. Y, por supuesto, algunas propuestas de uso de ese predio.Pero lo primero son esas diez fotos. "Las fotos dan el marco de realidad a la discusión posterior", dice Marcelo Brodsky. "Se discute, se hace arte, pero todo dentro de este contexto." El contexto de estos cuerpos, de estas caras, se entiende. Lo dice Brodsky: "Las fotos remiten al carácter de la discusión sobre qué hacer con la ESMA. No estamos hablando de una generalidad."

Es por algo parecido que Brodsky convocó a los artistas, entre ellos León Ferrari, Carlos Alonso, Diana Dowek, Luis Felipe Noé, Carlos Gorriarena, Margarita Paksa y Graciela Sacco. Les pidió que mandaran lo más representativo que tuvieran sobre el tema en discusión: cómo narrar lo inexplicable. Y algo más: "Las obras -dice Brodsky- permiten descansar de los textos y le dan al libro una resonancia global: memoria, representación, violencia son problemáticas centrales del arte contemporáneo."

Aclarando que, respecto de la ESMA "las opiniones no son homogéneas", Brodsky habla de sus ideas: "No tocar el casino de oficiales e ir ocupando otras áreas con proyectos públicos relacionados con derechos humanos y documentación de lo que sucedió."

Entre las secretarías de Derechos Humanos de la Nación y de la Ciudad ya compraron unos 1.300 ejemplares. El libro costará 50 pesos. "Lo hicimos -dice Brosky- para sacar la discusión del circuito de los organismos, porque dentro del circuito no se va a poder resolver. Y este debate nos afecta a todos."


Firmas: 0

Foro

Fecha Nombre Mensaje