Plataforma Argentina contra la Impunidad
Justicia

La casa Mariani-Teruggi, testimonio vivo del terrorismo de Estado en La Plata

Jueves 13 de julio de 2006.

El Tribunal Oral realizó hoy una inspección ocular en la vivienda de la calle 30, en la que fueron asesinadas cuatro personas y fue secuestrada una beba de tres meses. Treinta años después, los jueces constataron las huellas del bombardeo, perpetrado bajo el mando directo de Etchecolatz.

Por Vanina Wiman (para Justicia Ya en La Plata)

LA PLATA (12-07-06) - El Tribunal que juzga al represor Miguel Etchecolatz realizó hoy una inspección ocular en la casa Mariani-Teruggi, en la calle 30, entre 55 y 56, de esta ciudad: allí, durante el ataque perpetrado por las fuerzas represivas en 1976, fueron asesinados Diana Teruggi y al menos tres personas más, y fue secuestrada la beba Clara Anahí Mariani. En el lugar todavía se conservan intactas las huellas del operativo represivo, del que participó personalmente el ex Director de Investigaciones de la Policía provincial.

A treinta años del literal bombardeo de la vivienda, la casa Mariani-Teruggi fue hoy un testimonio vivo de lo que ocurrió aquel 24 de noviembre de 1976: los jueces, fiscales y abogados de la querella -guiados por María Isabel "Chicha" Chorobik de Mariani, suegra de Diana y abuela de Clara Anahí- pudieron observar el patio lleno de escombros, tocar los cientos de agujeros de balas en las paredes y constatar los boquetes abiertos por el ataque, comandado por policías y militares de alta jerarquía.

Esta mañana, mientras recorrían la casa, varios de los abogados de la querella concordaban en una misma observación: la magnitud desproporcionada de aquel operativo, en el que se utilizaron desde tanques y bazukas hasta camiones y helicópteros militares. Fue un mensaje -coincidieron-, una suerte de "castigo ejemplificador" para instalar el terror en toda la ciudad. Y, de hecho, el ataque a la casa de calle 30 trascendió en aquella época los límites del barrio, e incluso era comentado fuera de La Plata, por la violencia que había desatado el aparato represivo.

Con sólo observar el frente de la casa, la imaginación se dispara: a la derecha del portón del garage -atravesado por numerosos impactos de balas-, lo que alguna vez fue una ventana es hoy un boquete de cerca de dos metros de diámetro. En línea recta hacia adentro, otro boquete de igual tamaño aparece en la pared siguiente: es evidente que el proyectil utilizado fue tan poderoso que, después de perforar los ladrillos exteriores, también destruyó la pared de la habitación contigua.

Dentro de la vivienda, los jueces recorrieron habitaciones y pasillos, en cuyas paredes permanecen todavía las marcas de ráfagas de ametralladora y los escombros de algunos sectores del techo que se derrumbaron.

María Isabel "Chicha" Chorobik de Mariani acompañó la inspección -de la que sólo pudieron participar las partes- con el relato del ataque, que pudo reconstruir a través de testimonios a lo largo de estos años. Mostró la citroneta baleada e incendiada que aún permanece en el garage; señaló el sitio en donde, según un vecino, fue acribillado Daniel Mendiburu Eliçabe -un rincón en el que se concentran decenas de agujeros de bala en la unión de las dos paredes-; y guió a los jueces hasta el patio en donde, bajo un limonero, fue asesinada a tiros su nuera, Diana Teruggi, a manos del policía Hugo Guallama y por orden del mismo Miguel Etchecolatz.

Salvo algunos cambios menores, la casa Mariani-Teruggi permanece intacta desde noviembre de 1976. En el patio del fondo todavía permanece en pie la pared falsa detrás de la cual funcionaba una imprenta oculta, y puede verse con detalle el sistema mecánico de la puerta por la que los militantes ingresaban.

Hoy, Chicha Mariani contó al presidente del Tribunal, Carlos Rozanski, que incluso pidió a los vecinos que, si realizaban reformas en sus viviendas, no modificaran la forma original de las medianeras: según lo que declararon policías que actuaron en el operativo, por esas mismas medianeras caminaba el represor Etchecolatz durante el ataque. Así, la suegra de Diana Teruggi -además de conservar la casa como un ícono del terrorismo de Estado en La Plata- anticipó que algún día serviría como elemento de prueba para juzgar a los responsables.

La casa Mariani-Teruggi es hoy sede de la Asociación Anahí -organismo fundado por la abuela de la niña desaparecida-, y funciona como un recordatorio permanente del ataque del 24 de noviembre de 1976. Los integrantes de la Asociación se han ocupado de colgar fotografías y confeccionar pequeñas vitrinas con los pocos objetos que pudieron rescatar del saqueo que realizaron los represores en aquel momento. La vivienda puede visitarse todos los sábados por la tarde.

Más testimonios para el viernes

Durante la próxima jornada del juicio oral al represor Etchecolatz, el Tribunal continuará tratando el caso del homicidio de Diana Teruggi. Para este viernes, se esperan las declaraciones de Juan Carlos Piedra (quien, según un informe de la Policía provincial, fue el enfermero que trasladó el cuerpo de Diana al Cementerio de La Plata) y de José Venditti, un vecino del barrio y amigo de la infancia de Daniel Mariani, quien obtuvo versiones de que, luego del ataque a la casa de calle 30, los represores se llevaron de allí a una beba envuelta en una manta.

En tanto, también testimoniarán Elena Beatriz Núñez, Alcira Molina y Patricia Irene Domenici, quienes podrían aportar datos sobre la participación del policía Daniel Del Arco en el operativo represivo y sobre el destino posterior de Clara Anahí Mariani.


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