Plataforma Argentina contra la Impunidad
Derechos Humanos

Tres desaparecidos más en Trenque Lauquen

Jueves 24 de agosto de 2006.

Una familia trenquelauquense fue golpeada como pocas por el terrorismo de Estado durante la pasada dictadura. Y sin embargo, hasta hoy, su historia permaneció prácticamente desconocida. La Opinión investigó el caso y lo revela en un informe especial, cuya primera parte se entrega con esta edición.

La clave para iluminar este caso fue la revelación hecha por Graciela Cristina Changazzo a este diario, que pulveriza un silencio de 30 años que mantuvieron borrados a tres desaparecidos trenquelauquenses: Francisco José Changazzo y sus hijos José Adhemar y Oscar Rodolfo, de los que es hija y hermana respectivamente.

Roto el silencio, se sacude la historia y aparecen los nombres de 3 desaparecidos.

Se trata de Francisco José Changazo y sus hijos José Adhemar y Oscar Rodolfo. Son de Trenque Lauquen y sus historias fueron silenciadas hasta hoy. El relato de una familiar los rescató del olvido, en la primera parte de una investigación especial de La Opinión, que se completará en la edición de mañana.

“Yo le cuento a todo el mundo que tengo a mi papá y a dos hermanos desaparecidos” dice Graciela Cristina Changazzo. Y con esas palabras pulveriza un silencio de 30 años que mantuvieron borrados, tapados de nada, a tres desaparecidos trenquelauquenses. Francisco José Changazzo y sus hijos José Adhemar y Oscar Rodolfo Changazzo fueron condenados hasta hoy al ostracismo de las palabras, al acuerdo tácito de la sociedad que sepultó a tres hombres y de esa forma quedaron apenas con una silueta borrosa, despintada, que aparecía siempre en alguna charla íntima entre compañeros cuando se nombraba a los Changazzo.

“Pensé que nunca más iba a volver a Trenque Lauquen” dice Graciela, que después de 37 años recorrió las calles de la ciudad, decidida a contar una historia conmovedora, de sus tres desaparecidos (aparecidos).

En el silencio

El silencio familiar, el ‘respeto’ a ese silencio de los que sabían lo que pasó y la militancia de Graciela y su madre lejos de aquí le habían borrado hasta el mote de desaparecidos a Francisco, Oscar y José. Que extinguidos, evaporados por los años y el silencio empiezan a dibujarse ahora en el aire con las palabras de Graciela, que un día se levantó con ganas de volver a Trenque Lauquen para enterarse qué historia hay de sus familiares aquí, si es que existe una historia.

“Papá sufría una persecución por su actividad en el Sindicato y por eso se fue de Trenque Lauquen, había estado tres veces detenido en la comisaría, me acuerdo ser chiquitita y visitarlo en el calabozo. Se puso a trabajar de albañil porque no podía trabajar en ningún lado dado sus antecedentes laborales” dice su hija y comienza a dibujar con lápiz tibio la foto movida de Francisco. Los antecedentes laborales del papá eran la lucha sindical por mejores condiciones de trabajo en la Finaco, en una Maderera y en una Ladrillera, siempre de la mano de su tenaz militancia en el Partido Comunista.

“Se vivía una vida muy sobresaltada, por eso hay cosas que quedan para siempre en la memoria toda la vida” dice Graciela y recuerda que a sus 9 años, en el ’69, partió con toda la familia hacia City Bell. “Cuando él se va de acá no milita en ningún partido, va a trabajar y después de un tiempo vuelve a militar allá”, aparentemente en la línea china del comunismo..

Que alguien pregunte...

La noche más larga de los Changazzo comenzó el 21 de septiembre de 1977, cuando desaparece de su taller mecánico de Mar del Plata (junto con tres compañeros) José Adhemar, el mayor de los hermanos secuestrados, también militante del PC.

El 23 de noviembre de ese mismo año “aparece en los diarios una cosita chiquitita, que había sido un enfrentamiento, sale el nombre de él y de algunos compañeros de militancia... la cuestión que lo habían matado. Papá viaja acá y le pide a un hermano que vaya y reclame el cuerpo, pero ninguno quiso saber nada, mi viejo obviamente no iba a ir porque ya sabía lo que le iba a pasar, nadie reconoció ese cuerpo así que no sabemos cómo fue”.

Aquel enero del 78

En ese entonces “estábamos en Trenque Lauquen, habíamos venido a una fiesta, cuando dicen que mi hermano había muerto, mi papá nos trae para resguardarnos, nos deja y se va con mi hermano (Oscar, que no habría tenido militancia). Cuando decidimos volver porque había nacido la nena de mi cuñada (ver aparte), en la estación de tren nos esperaba un compañero de papá y nos cuenta que no estaba, que habían sido levantados en el Puente La Noria, que nunca habían llegado a la construcción... ahí empezó todo y después nunca más nada”. Tiempo después, desaparecieron todos los compañeros de la construcción que trabajaban con los Changazzo.

Francisco y Oscar desaparecieron el 26 de enero de 1978. Un grupo armado los hizo bajar de un Citröen cuando llegaban al trabajo, los metieron en otro auto y se los llevaron.

“Fuimos al departamento que alquilaban en ese entonces mis viejos, en Ramos Mejía y encontramos que estaba todo roto, todo hecho pedazos, se habían llevado todo, fotos, todo lo que encontraron se llevaron” recuerda Graciela. Que con una historia a medio contar, teje y desteje los hilos y los nudos familiares, los trabaja, los deshace, se mete por los agujeritos. Dice papá, dice Oscar y José. Y en sus siluetas despintadas se dibujan una sonrisa, una mirada tierna y un ceño fruncido.

Tres copas hay en el mueble

Francisco “Poroto” Changazzo también era deportista. Le gustaba correr y en Trenque Lauquen se destacó en algunas maratones. Esos logros son recordados por su hija Graciela (foto), son atados en el tiempo a través de la imagen del mueble de la casa de Trenque Lauquen. Por eso dice “papá era maratonista...” y mira hacia arriba como buscando una confirmación de sus interlocutores. “Había tres copas ahí que papá se había ganado con las maratones” dice.

Graciela cuenta que hace unos años, en su casa de Buenos Aires, “un día prendo la radio y escucho que decían Maratón de Trenque Lauquen y empiezan a nombrar los corredores del año no sé cuanto y aparece Francisco José Changazzo, me quedé mirando la radio y dije ‘qué pasa acá’, fue una coincidencia, esas cosas que suceden. Y pensé, bueno, por lo menos alguien lo nombró, porque era el innombrable” dice y se ríe.

Un llamado revelador

El entregador podría ser de la familia

En julio del ’78 Alicia Riquiflor (esposa de Francisco y madre de Oscar y José) paraba en el Hotel Gran Rex de Capital Federal junto con Graciela Cristina y otro de sus hijos, poco después de sufrir las tres desapariciones de sus familiares. En ese lugar recibió un llamado de su yerno, Raúl Inamas, que le aportó a esta historia algo más de dramatismo y sembró interrogantes que todavía hoy no se pueden resolver en la familia.

En esa comunicación telefónica, Inamas confesó que era el responsable de la desaparición de sus parientes y que lo había hecho por dinero junto a su padre y a sus hermanos, todos ellos policías. Además, le advirtió a su suegra que su hija Susana (pareja de Inamas) corría peligro y que podía tener la misma suerte que Francisco, José y Oscar Changazzo.

Al día siguiente de ese llamado telefónico, un grupo de uniformados fue al hotel en busca de Alicia Riquiflor y sus hijos. Ingresaron a la habitación, revolvieron, rompieron todo y se fueron. La madre y sus hijos habían abandonado el lugar unas horas antes por el temor que les provocó el llamado de Inamas.

Otro hecho comprometedor

Un hecho ocurrido antes de las desapariciones de los Changazzo comprometería todavía más a Inamas: en una oportunidad, los militares fueron a buscar supuestamente a José Adhemar a la casa de Changazzo. Pero él no se encontraba en el lugar y se llevaron a Oscar Changazzo y a Raúl Inamas, que estaba de visita.

Cuando recuperaron la libertad, Oscar Changazzo contó que fue torturado por sus secuestradores. En tanto que a Inamas no le tocó sufrir ese cautiverio y salió ileso de la detención forzada.

Su cuerpo no fue reconocido

La muerte de José salió en los diarios

Su hija Mariana Alicia es trenquelauquense. Nació aquí, poco tiempo después de la desaparición.

MAR DEL PLATA, Bs. As - Fueron hallados en la cercanías de Mar del Plata, los cuerpos sin vida de cuatro hombres jóvenes. Los cadáveres, tres de los cuales, aunque se carece de información oficial, ya fueron identificados serían Eduardo Alberto Caballero, Saturnino Vicente Yanni y José Changazzo, se encontraban en las cercanías del barrio La Florida, sobre la ruta 2, a la salida de la ciudad. Los cuerpos estaban acribillados a balazos y según los vecinos no se escucharon estampidos de armas de fuego”.

La información fue publicada por el diario porteño La Opinión y tiene fecha del 23 de noviembre de 1977, apenas dos meses después de la desaparición de José Adhemar Changazzo, que según consta en los informes de la CONADEP estuvo en el Centro Clandestino de Detención “Base Naval de Mar del Plata”.

Tras la publicación de la noticia en el diario, Francisco viajó a Trenque Lauquen y le pidió a uno de sus hermanos que vaya a reconocer el cuerpo a Mar del Plata, ya que de hacerlo él correría la misma suerte. Pero pudo convencerlo.

En el momento de la desaparición de José, su señora Silvia estaba embarazada. Ella, junto con parte de la familia Changazzo vino a Trenque Lauquen y fue madre de Mariana Alicia. Actualmente, ambas están radicadas en Alemania.

El médico no sabe

En un juicio realizado en Mar del Plata, en ocasión de prestar declaración testimonial los médicos Carlos Petry y Jorge Picardo y el enfermero Roberto Gazzo, se le informó a Petry sobre la existencia de tres actas de defunción con fecha 18 de noviembre de 1977, en las que él firma los respectivos certificados de defunción. Y se relaciona ese hecho con la noticia periodística publicada por La Opinión, donde se habla de tres personas que aparecen muertas identificadas como Yanni, Caballero y Changazzo.

La respuesta de Petry fue que no sabe cómo se realizó la identificación, pero dijo que no estaban previstos los mecanismos administrativos como para que él se enterase de la identificación posterior de un NN.

Oscar y Francisco estuvieron juntos en “El Banco”

Oscar Rodolfo Changazzo y Francisco Changazzo estuvieron secuestrados en el Centro Clandestino de Detención “El Banco” (ubicado en Autopista Ricchieri y Camino de Cintura) según consta en los informes del Nunca Más y se confirma con los testimonios de los sobrevivientes Mario Villani y Jorge César Urrutia, que fueron aportados respectivamente en la causa que investigó el secuestro de Mariana Patricia Arcondo de Tello y en el procesamiento de Julio César Simón.

Simón, conocido como “Turco Julián”, responsable de torturas y desapariciones en los Centros Clandestinos Atlético, El Banco y El Olimpo, fue, días pasados, condenado a 25 años de prisión en la primera sentencia tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, por el secuestro, tortura y desaparición forzada, en noviembre de 1978, de José Poblete y Gertrudis Hlaczik y el apoderamiento de su hija Claudia.

Testimonios directos

Urrutia dijo en una audiencia haber visto detenidos en El Banco, entre una veintena de personas a “Pato y su padre, probablemente apellidados Changazzo”. Por su parte, Villani reconoce en su testimonio que los dos trenquelauquenses compartieron con él parte del cautiverio en ese centro de detención.

El Centro Clandestino de Detención donde estuvieron Oscar y Francisco Changazzo fue utilizado por los asesinos mientras se terminaba de construir El Olimpo, a donde muchos de los detenidos que pasaron por El Banco, fueron trasladados.

Roto el silencio: informe especial, segunda parte

Omar Olivero: “Francisco Changazzo desapareció por ser un gran luchador”

La Opinión reveló ayer la historia de tres víctimas más del terrorismo de Estado en Trenque Lauquen, Francisco Changazzo y sus hijos. El viejo dirigente ferroviario, recuerda a su compañero de militancia.

Francisco desapareció porque era un gran luchador” dice el ferroviario Omar Olivero, antiguo compañero de Changazzo en el Partido Comunista de Trenque Lauquen. “Todo se levanta” se entusiasma el sindicalista de La Fraternidad con la idea de destapar esta historia de tragedia y militancia.

“El fue señalado por la reacción y desapareció porque estaba organizando la lucha, fue un gran luchador, un enamorado del socialismo, un luchador empedernido, siempre abrazó la causa, tenía a la familia presente, la señora lo acompañaba, los quería mucho”.

Omar Olivero le rinde tributo con sus palabras a su amigo Francisco. Está contento de poder hablar del compañero Changazzo. Maneja tranquilo los hilitos de la emoción y lo recuerda arriba de las famosas tribunas comunistas: “Ahí no andaba con vueltas, tenía su lenguaje de pueblo, de obrero, era muy enérgico, muy convencido de su lucha. No había tantos oradores o tantos que se la quisieran jugar, él se la jugó y acá en Trenque Lauquen... ¿quién se la jugó por el país?”.

Obrero y militante

Al repasar la militancia obrera de su compañero, Olivero divide en tres etapas la historia proletaria de Changazzo: en la Finaco, en una maderera y en una ladrillera. En todas armó sindicatos y peleó por los derechos laborales.

“Cuando ingresó a trabajar a la Finaco empezó a organizar el sindicato de la industria lechera -recuerda-, habían luchado por el aumento de sueldo con Amador y por esa lucha la patronal los echó”.

Con ese antecedente, tiempo después se incorporó a la carpintería de Zelasqui. “¿Cómo tenés un comunista trabajando con vos?” le solían decir al patrón. Y el patrón respondía: “El comunista es el mejor trabajador que tengo”. En esos tiempos, Changazzo peleó por tener el sindicato de la industria maderera. “Vinieron delegados de Bahía Blanca para ir armándolo, Marichi estaba a la cabeza del sindicato en Buenos Aires” cuenta Olivero.

“Cuando salió de la madera se fue de ladrillero, ahí con otros compañeros ya tenían organizado el sindicato FATRE (Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores), de los campesinos, bolseros, siempre con la idea de agruparse, luchando por los trabajadores”.

El debate popular

Olivero despierta una sonrisa cuando recuerda a Changazzo debatiendo sobre las cuestiones sociales en cualquier rincón de Trenque Lauquen: “Hablaba en un almacén, en una peluquería... había gente que lo buscaba, que lo tironeaba a propósito porque les gustaba escucharlo decir ‘el imperialismo norteamericano, el dolor de los pueblos del mundo’, qué mieeeer... los otros lo hacían hablar y él se levantaba más y más”.

Así lo recuerda “Chiquito” Albín

“Fue un tipo fiel a sus principios”

Francisco Albín dice la palabra lucha, la saborea en el aire, y la piensa como principal característica de Poroto Changazzo. “Fue un tipo fiel a sus principios, un obrero, un laburante que estuvo en los sindicatos, no era un exquisito con el vocabulario, pero si lo dejabas hablar no lo ibas a llevar por delante” recuerda Albín, que compartió varios años de militancia en el PC local junto a Changazzo.

“Fue fiel a su principio ideológico que era el socialismo -insiste-, así fue su vida hasta que se fue a Buenos Aires, ahí se ha relacionado con otra gente y se metió en una ideología china, que ellos estaban con la lucha armada”.

Albín busca palabras entre sus recuerdos y entre el silencio (ahora roto) de Trenque Lauquen, que envolvió a los tres desaparecidos durante 30 años. “Fue un tipo sano, luchador, nunca renunció a su ideología, la practicó y trató de llevarla adelante, siempre en defensa de la clase obrera y del pueblo, la peleaba hasta lo último” destaca. Y asegura que “tenía un convencimiento que lo llevaba a hacer frente ante cualquier circunstancia”.

Un laburante preparado

Albín cuenta que Changazzo “era un pobre laburante y había palabras que no pronunciaba bien y algunos se reían de eso, pero el tipo defendía sus principios a muerte, no se achicaba nunca, ponía la cara y estaba bien preparado, le gustaba leer, le gustaba hablar, si te ponías a hablar no lo parabas más, tenía una cosa que era admirable”.

Por último, en una definición breve que resume parte de la vida del desaparecido, Albín dice orgulloso que “era un buen tipo, tenía su familia, tenía todo, era aguerrido y fiel, tenía esa condición”.

Domingo Barbetti, compañero de militancia

“Fue un camarada con mucha lucidez, activo y responsable”

Domingo Barbetti y su compañera Dorinda se acuerdan muy bien de los asados con los Changazzo.

Preguntan por Graciela. Tienen ganas de verla. De que se aparezca un día en el Barrio Obrero a charlar sobre Poroto, la militancia, los viejos amores, los sueños rotos de los compañeros.

“Hablar de Francisco Changazzo es hablar de una historia del Partido Comunista, fue un camarada con mucha lucidez, muy activo y muy responsable en sus actividades” lo enaltece Barbetti y se emociona en el recuerdo. “Actuó en distintos gremios y siempre estuvo en las comisiones directivas por su capacidad para dirigir y para enfocar los problemas” destaca.

Barbetti trae a la memoria un episodio que fue subrayado también por otros compañeros de militancia: “El pertenecía a la célula del Partido Comunista en la Finaco, y repartía volantes en el trabajo, con tan mala suerte que los buchones de la patronal lo detectaron enseguida y lo detuvieron a él y a Rodolfo Castaño, otro gran compañero militante”. En la comisaría local estuvieron detenidos 6 días y luego fueron trasladados a Mercedes. “Cuando salió de la cárcel se queda sin trabajo y consigue un trabajo en la industria maderera, en la fábrica de Zelasqui. Ahí trabajaban 10 horas, 14 horas, no se pagaban un montón de cosas y cuando entró Francisco los hizo poner a todos en vereda; eso al poco tiempo le costó que lo dejaran sin trabajo”.

Visión para la lucha

El militante comunista destacó siempre a Changazo por su actividad partidaria, “teniendo visión para ver la lucha, participamos en muchos actos pblicos que se hacían por esos tiempos, en pintadas con brocha gorda, volanteadas” recuerda con una sonrisa. Y resalta el hecho que después que sufrió el secuestro, detención y tortura en manos de la Triple A y de la dictadura militar, Changazo “tendió las líneas solidarias a través de su Partido Comunista Marxista Leninista y trajo ayuda a mi familia”.

Una historia abierta

Graciela Changazzo comenzó a reconstruir su historia familiar y decidió hacerla pública en esta ciudad tras contactarse primero con Elena Taybo y luego con la Comisión por los Derechos Humanos y con la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos de Capital, que tiene entre sus integrantes a la trenquelauquense Lidia Frank.

Desde la Comisión adelantaron que Francisco, Oscar y José Changazzo se sumarán a la memoria de la sociedad por medio de actos y recordatorios, entre otras actividades. Al mismo tiempo que pidieron que se comuniquen con los integrantes de la Comisión aquellas personas que tengan información de los tres desaparecidos.

Escribe: Diego Tiseira

Redactor de La Opinión

Diego Tiseira es integrante de la Comisión por los Derechos Humanos de la ciudad de Trenque Lauquen


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