Plataforma Argentina contra la Impunidad

Denuncia de Abuelas de Plaza de Mayo

Miércoles 6 de diciembre de 2006.

Abuelas de Plaza de Mayo denunció al represor Bianco por la sustracción de niños en el centro clandestino de Campo de Mayo.

La Asociación Abuelas de Plaza de Mayo denunció hoy al mayor Médico Militar del Ejército, Norberto Atilio Bianco, por su responsabilidad en la sustracción de niños hijos de desaparecidos y su entrega a terceros en el marco de su actividad como represor en el Centro Clandestino de Detención que funcionó en Campo de Mayo durante la última dictadura militar, además de solicitar a la justicia que se lo investigue también por la desaparición y sometimiento a tormentos de las embarazadas que pasaron por ese campo de concentración.

Bianco, que se desempeñó formalmente como Capitán del Ejército cumpliendo funciones como médico en el Hospital Militar de Campo de Mayo, ya fue condenado por la justicia federal de San Isidro junto a su esposa Susana Werly por la retención y el ocultamiento de dos niños hijos de desaparecidos a los que había anotado como hijos propios. El caso tuvo amplia repercusión pública en su momento cuando Bianco se fugó al Paraguay para evadirse y evitar que los dos chicos fueran analizados en el Banco Nacional de Datos Genéticos.

La denuncia que presentan las Abuelas tiene un objetivo distinto. Que la justicia investigue si Bianco fue uno de los responsables de los secuestros y desaparición de los hijos de las embarazadas que pasaron por ese centro clandestino. Se estima que al menos 35 mujeres embarazadas pasaron por allí, aunque el universo podría ser aun mayor. La Asociación también solicitó que se investigue al represor por la desaparición de las mujeres, delitos por los cuales la justicia ya se encuentra trabajando.

Los hechos denunciados están basados en casi 40 testimonios que tomaron el juzgado federal 1 de San Isidro en la causa en la que Bianco ya fue condenado y la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP). De esas pruebas surgen hechos que inculpan a Bianco más allá del secuestro de los dos niños que había inscripto como propios junto a su esposa.

Según esos testimonios, las mujeres embarazadas secuestradas daban a luz en el sector de Epidemiología del Hospital Militar, y los niños les eran quitados inmediatamente. En la causa se probó que Bianco era una de las pocas personas que tenía acceso al lugar en que se encontraban las detenidas, y que él y Julio César Caserotto, otro médico militar, ya fallecido, eran quienes daban las órdenes para la atención de las embarazadas desaparecidas y sobre los modos de realizar los partos. Los testimonios señalan a Bianco como la persona encargada de llevar a las embarazadas a parir a Campo de Mayo y de retirar a los niños recién nacidos.

En la sentencia de condena, el juzgado federal de San Isidro dio por probado que Bianco “desarrollaba su actividad en el ámbito donde existían personas ilegítimamente privadas de su libertad -principalmente mujeres embarazadas-. Específicamente, era en el Servicio de Epidemiología del Hospital donde se alojaban mujeres detenidas en estado de gravidez, sin registro alguno. Estas se encontraban custodiadas, ya sea por personal de civil o de uniforme. En muchos casos se encontraban con los ojos vendados o encapuchadas, y maniatadas.

Obedeciendo a expresas directivas, ni el parto ni la existencia de criaturas era motivo de registro, es decir ocurrían en la clandestinidad y sordidez más absoluta. Después del parto, ninguna versión sólida sostiene que madre y bebé continuaran unidos; por el contrario, todo indica que sus destinos se bifurcaban”.

Si bien Bianco se desempeñaba como traumatólogo, las pruebas lo vincularon a una actividad paralela en Epidemiología, donde presenciaba los partos clandestinos, llevaba allí a las detenidas en un auto Falcon, las trasladaba después del parto, y además se llevaba a los niños y niñas recién nacidos.

La denuncia fue presentada ante el juzgado federal de San Martín en el marco de la causa “Riveros”, en la que se investigan los crímenes cometidos en Campo de Mayo. Se espera que el juzgado lo cite rápidamente a declarar como imputado, aunque es posible que se encuentre en Paraguay, por lo que sería necesario un proceso de extradición. Buenos Aires, 05 de diciembre de 2006


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