Plataforma Argentina contra la Impunidad
Justicia

Juicios a los genocidas (5)

Martes 20 de noviembre de 2007.

COMIENZAN LOS ALEGATOS EN EL JUICIO A LA ESMA

Con la presencia del represor Héctor Febres se realizarán mañana miércoles 21 a las 10.30 horas los alegatos de los querellantes en la causa donde se enjuicia al prefecto en retiro, Héctor Febres, ex miembro de los grupos de tareas que operaron en la Escuela de Mecánica de la Armada, ESMA. El represor, que estuvo ausente durante las once audiencias donde casi 50 testigos dieron cuenta de su participación activa en las labores de inteligencia así como de su crueldad, está obligado a comparecer ante los alegatos de los querellantes y de la fiscalía, que se realizará el jueves 22. En estas dos jornadas, que son abiertas al público, se formularán las acusaciones en su contra por haber privado ilegalmente de su libertad y someter a torturas a los ex detenidos desaparecidos Carlos García, Alfredo Margari, Josefa Prada y Carlos Lordkipanidse. Febres también deberá estar presente el día 27 de noviembre cuando los defensores oficiales intentarán deslindar su responsabilidad penal.

Vastos testimonios de sobrevivientes, sindican además a Febres como el responsable de las prisioneras políticas embarazadas en la ESMA quienes al tener a sus bebés fueron hechas desaparecer así como sus niños dados ilegalmente en adopción.

En la última jornada de este juicio oral y público que lleva adelante el Tribunal Oral Federal Nº 5, el ex desaparecido Lázaro Gladstein, 49 años, casado, comerciante aseguró que de los 400 días que pasó en la ESMA, 300 o 350 de ellos vio a Héctor Febres. El ex detenido desaparecido declaró ayer que fue secuestrado el 6 de diciembre de 1978 cuando estaba en un bar en compañía de su ex mujer y también testigo en esta causa, Andrea Bello, y otros dos compañeros que hoy están desaparecidos, Ricardo Saénz y Horacio Moreira. El sobreviviente afirmó que fue trasladado a un predio que luego identificó como la ESMA y que allí fue golpeado y picaneado en varias sesiones de torturas. Asimismo aseveró que entre los mismos represores, Febres tenía fama de sanguinario y así se lo dijeron los marinos Raúl Scheller y Juan Antonio Asic: "Vos te salvaste porque no te agarró Febres".

Al comenzar su declaración, Gladstein formuló diversos reclamos al tribunal, en primer lugar porque no se admitió la presencia de su hijo de 14 años en la audiencia, pero luego también por estar en condición de testigo en este juicio y no como víctima. Sostuvo que él no pidió ser torturado y que en cambio a " Febres nadie lo obligaba a nada, él elegía libremente ir todos los días a la ESMA para torturar". Tal como otros sobrevivientes, Gladstein enfatizó que peor tortura que la picana era la vida diaria en la ESMA, "con los pies engrillados, manos esposadas y encapuchados, escuchando los gritos de los compañeros torturados, golpeados, sucios y humillados".

El ex detenido desaparecido también fue sometido a trabajo esclavo en la ESMA y denunció que en octubre de 1979 fue obligado a participar de una operación de prensa donde los genocidas quisieron fundamentar que no había tales desaparecidos y que los denunciantes estaban, en cambio "paseando por Europa". Se trató del operativo donde la prisionera Telma Jara de Cabezas fue conminada a decir que no estaba detenida sino exiliada, "para lo cual se montó una escenografía en una confitería porteña en cuyas mesas se ubicaron los represores para evitar que hiciéramos algo distinto a lo pactado". También denunció la apropiación de los bienes de los detenidos por parte de los genocidas y en concreto se refirió al marino Ricardo Cavallo que se robó el departamento de un compañero suyo desaparecido. Gladstein fue liberado en enero de 1980, a pesar de que continuaron las visitas de control a su domicilio así como los llamados telefónicos.

El último testigo en declarar fue el sobreviviente Fernando Kron, quien había sido compañero de trabajo de Febres en una empresa de peritajes y seguros donde la víctima trabajó hasta que fue secuestrado "el 14 de junio del 77. Cuando salí del trabajo me encontré con mi esposa, como a eso de las 19, nos íbamos a casa en Villa Adelina, cuando en la calle Ucrania esquina Verdú, dos o tres personas se nos arrojaron encima, nos encapucharon, nos subieron a una camioneta de caja amarilla, y nos trasladaron a un lugar cercano", narró. Kron supo que Febres estaba en los grupos de tareas cuando era interrogado con intensa violencia física por una persona que le preguntaba "por mi trabajo y la gente que estaba ahí. Yo no entendía el significado de las preguntas, pero en ellas se notaba cierto grado de conocimiento de la empresa. En ese momento, me hizo sacar la capucha, y había un solo interrogador que era Febres, a quien reconocí como uno de los técnicos peritos que contrataba la empresa. Me hizo volver a ponerme la capucha, y dio la orden de que me subieran nuevamente a capucha. Ese fue mi contacto con el imputado", sostuvo. Y agregó que en ese momento se sintió condenado a muerte. "Era como si me dijera "yo sé que vos estás acá, vos sabés que yo estoy acá".

El ex detenido indicó que la ESMA estaba llena de ritualidades. "Los miércoles había traslados, esos días había un cambio en la actitud de los guardias, llegaban pidiendo por unos números, esa gente se levantaba y ya no la volvíamos a ver. Los martes era el día en que seleccionaban a la gente que iba a ser trasladada". El 22 de junio aproximadamente llenaron una ficha con sus datos personales y le asignaron el número 346, "o sea que había pasado de ser ciudadano, a ser secuestrado, a ser desaparecido, a ser un número".

Asimismo, aseveró que estando en la ESMA se perdía la noción del tiempo. "Yo inventé algo para darme cuenta del momento del día en el que estaba y tenía que ver con el sandwich de milanesa que nos daban todos los días a la misma hora. Inventé la unidad milanesa, eso me permitía unicarme en el tiempo. Estuve las primeras semanas, acostado o sentado, ciego sin posibilidad de saber si era de día o de noche, sin saber si dormitaba o soñaba...", señaló.

Y concluyó diciendo que en la ESMA había un sistema "perfectamente institucionalizado. Había una guardia que cambiaba por día, alfa, beta charly, que rotaban, sobre ellos estaban los ayudantes que tenían responsabilidades especiales, por encima de ellos unos 6 ó 7 "Pedros", que eran los responsables de toda esa estructura que funcionaba allí dentro, de toda la logística".

Este juicio es el primero por delitos de "lesa humanidad" cometidos en la ESMA tras la declaración de nulidad insalvable de las leyes de obediencia debida y punto final y Héctor Febres, prefecto en retiro de la Prefectura Naval, está acusado por las torturas aplicadas a García, Margari, Prada de Olivieri y Lordkipanidse, a pesar de que por la ESMA pasaron casi cinco mil presos políticos, la mayoría de los cuales fueron hechos desaparecer.

Euipo de Querellantes y Abogados en la Causa ESMA, Primer Cuerpo y Campo de Mayo

Tel. contacto Dr. Rodolfo Yanzón 15-50170167

Dra. Mónica González Vivero 15-5408.3608

Buenos Aires


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