Plataforma Argentina contra la Impunidad
Derechos Humanos

RENUNCIÓ JORGE "FINO" PALACIOS

ANTE EL PROXIMO PROCESAMIENTO, LAS MOVILIZACIONES Y LAS ACUSACIONES CONTRA EL COMISARIO ELIGIÓ LA RENUNCIA A LA JEFATURA DE LA POLICÍA METROPOLITANA
Viernes 28 de agosto de 2009.

El rostro de Mauricio Macri era un mapa que mostraba las huellas de lo que probablemente fue el peor día de su gestión. Con ojeras marcadas, algo pálido y decaído, anunció la renuncia de Jorge “Fino” Palacios a la jefatura de la Policía Metropolitana. En su lugar, quedará temporalmente su segundo, Osvaldo Chamorro, quien también proviene de la Policía Federal y fue separado de esa fuerza en 2004. El jefe de Gobierno exaltó su dimisión como “un acto de grandeza” y consideró que “todo este tema se ha politizado”, en referencia a los cuestionamientos de los familiares de las víctimas de la AMIA, de la represión del 20 de diciembre de 2001 y de los organismos de derechos humanos. Aunque el líder de PRO pretextó “motivos personales” para la salida de Palacios, la decisión se habría tomado ante un inminente procesamiento del comisario retirado en la causa por encubrimiento al atentado en la mutual judía.

No es la primera marcha atrás que tiene que dar la gestión PRO, pero tal vez es la más grande tras varios meses de defender a Palacios contra todas las críticas que recibió. El comisario retirado había sido cuestionado por la totalidad de la oposición porteña por su involucramiento en la causa AMIA y en la de la represión del 20 de diciembre. También se lo objetó por el libro que escribió sobre El terrorismo en la aldea global, donde asegura que “la Argentina era el teatro de operaciones de los revolucionarios marxistas que sembraron violencia y terror en la ciudadanía” y omite toda mención a los desaparecidos. Sólo dice que hubo un “decrecimiento evidente” de la actividad guerrillera. También deja de lado toda mención a la Shoá en su relato de la Segunda Guerra Mundial y considera que el dengue y el mal de Chagas pueden ser “agentes biológicos” del terrorismo. Montenegro tuvo que responder sobre éste y otros temas en una tormentosa sesión en la Legislatura. Los opositores buscaban los votos para convocar a Palacios a que asistiera a una audiencia pública.

Como publicó este diario, Palacios también fue cuestionado por adquirir un Mercedes Benz en medio de una compra directa de patrulleros para la Policía Metropolitana. Este diario pudo saber que al menos un legislador opositor estaba preparando una denuncia penal por irregularidades en esas compras.

A las presiones externas se habían sumado las internas de la gestión PRO. Varios ministros le pidieron a Macri que separara a Palacios del cargo. Le señalaron que era excesivo el costo político que venían teniendo, que se pudo ver en el último acto por el atentado de la AMIA, pero también en una campaña de recolección de firmas para pedir la renuncia del comisario retirado.

Los rumores de la renuncia de Palacios se habían acrecentado a mediados de la semana pasada. Según contaban en la Legislatura, el jueves habrían tomado la decisión de pedirle la renuncia a raíz de que se enteraron de que el juez Ariel Lijo lo procesaría a comienzos de septiembre. Palacios amenazó con irse denunciando “la falta de apoyo”. Finalmente negociaron un final con elogios. La versión oficial que expuso Macri, por el contrario, es que Palacios los tomó por sorpresa y les presentó su renuncia ayer. Según esta versión, les explicó que su madre de 89 años acababa de ser internada y que no quería ser un obstáculo para la conformación de la nueva policía. “Desde el punto de vista político, estábamos jodidos”, reconoció a Página/12 un funcionario PRO. Otro dejaba un manto de sospecha sobre las causas de la renuncia: “Estos tipos siempre tienen un esqueleto en el armario”.

Lo cierto es que el tembladeral se hizo sentir en el palacio de gobierno, donde hubo reuniones desde temprano. La primera noticia del encuentro entre el ministro de Justicia, Guillermo Montenegro, y Macri para discutir sobre la renuncia de Palacios la dio, curiosamente, América TV, el canal del que es accionista el dirigente de Unión-PRO Francisco de Narváez. A esa reunión se sumaron rápidamente el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y el secretario general, Marcos Peña, entre otros funcionarios. También cruzaron desde la Legislatura el vicepresidente primero, Diego Santilli, y los legisladores Cristian Ritondo y Martín Borrelli. Tras mucha discusión, convocaron a una conferencia de prensa de apuro (con menos de media hora de anticipación).

Flanqueado por Montenegro y Peña, un demacrado Macri dio la noticia: “Queremos informar que el Fino Palacios presentó la renuncia por razones personales”, aseguró el jefe de Gobierno, quien sostuvo que “fue un gesto de grandeza que lo enaltece. Ha querido no complicar la gestión de gobierno ni entorpecer el nacimiento de algo central para los vecinos, como es la nueva policía”. “No es la policía de Macri, como leo todos los días”, se quejó. Montenegro sostuvo que “en nada influyó el pedido de (el fiscal Alberto) Nisman”.

 ¿Y la compra del Mercedes Benz? -preguntó Página/12.

 No -respondió, lacónico, Montenegro.

Macri mostró cierto desconcierto cuando le preguntaron si quien queda a cargo, Chamorro, tiene una causa por un allanamiento a un boliche gay. “Es otro Chamorro”, contestó Montenegro, con reflejos más rápidos, aunque no con menor fastidio. Chamorro ingresó a la Federal en 1977 y llegó al grado de comisario general en 2004, cuando fue separado junto a otros 107 oficiales, como parte de un pase a retiro colectivo dispuesto por el gobierno de Néstor Kirchner. En ese momento, Chamorro estaba al frente del área de Planeamiento. “Sus antecedentes fueron evaluados al momento de designarlo”, se atajó Montenegro.

“Nos tomó de sorpresa este tema. Fue una decisión íntima de Palacios”, insistió Macri, quien se ocupó de remarcar “las cualidades humanas y profesionales” del comisario retirado. “Lamento que haya presentado su renuncia”, dijo, cariacontecido. Cuando le recordaron que en una reunión con los familiares dijo que la salida de Palacios ponía en duda su estabilidad como jefe de Gobierno, Macri contestó: “No entiendo. ¿Me estás pidiendo la renuncia?”. Advirtió que sólo era cuestionado por “algunos” familiares de víctimas de la AMIA. “La polémica no la entendí, por eso ratifiqué a Palacios en el cargo. Solamente fue llamado a indagatoria en una causa. Esto queda como reflexión de lo que pasó acá. No se tuvo en cuenta lo importante de este tema. No lo degrademos en base a agresiones que no tienen sentido. Pero no voy a polemizar”, se refrenó.

Macri se mostró terminante cuando le preguntaron si evaluará ahora ubicar a un civil frente a la nueva fuerza. “Si es policía va a ser mejor que un civil”, sentenció. Y se mostró preocupado por encontrar “a alguien con los pergaminos de Palacios”. O con menos causas judiciales pendientes.

Fuente: Página 12


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