Plataforma Argentina contra la Impunidad
Derechos Humanos

DOCTOR HONORIS CAUSA A MARÍA ISABEL CHOROBIK DE MARIANI, "CHICHA", FUNDADORA DE ABUELAS DE PLAZA DE MAYO

“Marcela y Felipe van a cambiar de opinión cuando tengan hijos”, dijo Chicha en referencia a los hijos "apropiados" de Ernestina Noble.
Sábado 1ro de mayo de 2010.

“Marcela y Felipe van a cambiar de opinión cuando tengan hijos”

Fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, busca a su nieta Clara Anahí. Según sospecha, pudo haber sido apropiada por alguien situado en lo más alto del establishment: Ernestina Herrera de Noble, directora del Grupo Clarín.

Chicha, como es llamada por todos, fue distinguida por la Universidad Nacional de La Plata con el título de Doctora Honoris Causa por su incansable búsqueda de niños apropiados por sus captores durante la última dictadura militar. Clara Anahí es el nombre de la nieta por la que Chicha hace 33 años se embarcó en esta pelea que no reconoce treguas. Fue arrancada de las manos de su nuera, Diana Teruggi en su casa de La Plata, cuando cientos de uniformados al mando de Ramón Camps, Miguel Etchecolatz y Guillermo Suárez Mason, bombardearon y acribillaron a seis militantes montoneros y se apropiaron de la niña. Meses más tarde sería asesinado el papá de Clara Anahí, Daniel Posky Mariani. Según sospecha, su nieta pudo haber sido apropiada por alguien situado en lo más alto del establishment: Ernestina Herrera de Noble, directora del principal conglomerado mediático del país, el Grupo Clarín.

Entre 1977 y 1978, Chicha consultó a varios obispos. Todos prometían ayudarla pero luego la evitaban. "En La Plata, monseñor Montes y Grasselli en Buenos Aires, me dijeron que era imposible sacarla de donde estaba porque era un lugar intocable. Lo volví a ver muchos años después. Pensé que una vez retirado me diría lo que sabía. Me negó todo y argumentó haberse olvidado. Entonces apareció Guillermo Patricio Kelly diciendo que los hijos de la señora de Noble eran desaparecidos. Un par de años después me llamó el propio Kelly para señalarme a Marcela Noble como Clara Anahí", señaló.

 ¿Qué piensa de las declaraciones de Felipe y Marcela Noble?

 Consideramos que tanto a Felipe y Marcela, como a cualquiera de los chicos los tratamos con total respeto. Entendemos que es una situación muy dura y nuestro trabajo es ayudarlos a conocer su origen y su verdadera historia, y si el caso tomó tal estado público fue por lo que representa la señora Noble y sus manejos políticos. Creo que es un discurso armado, no ideado por ellos, sino por quienes protegen el nombre y los intereses de su madre adoptiva. Marcela y Felipe hoy niegan su identidad, pero seguramente eso va a cambiar cuando tengan hijos.

 ¿Cuál es su posición respecto del Gobierno?

 Apruebo lo que hizo el Gobierno en el plano de los derechos humanos. Siento que hay una jauría que quiere que se vayan, olvidando que están al frente del país por elección del pueblo. Pero también tengo críticas, sobre todo por la pobreza. Me parece que hay que cuidar la juventud y la niñez especialmente. Tanto que se habla de la Patria, del futuro, bueno, todo depende de qué les demos a esos chicos, qué ejemplo les demos de vida, de trabajo.

 Las Abuelas emprendieron una campaña para concientizar sobre la apropiación de niños ¿percibe que la sociedad entendió de qué se trata esta problemática?

 Creo que la apropiación de niños está aceptada en el país. Siempre me pregunté por qué la gente no salió a ayudarnos cuando se enteraban lo que sucedía con nuestros hijos y nuestros nietos. En cualquier otros país con 500 chicos desaparecidos hubiera salido el mundo entero a la calle.

 ¿Cree que aún pueda haber archivos militares con información sobre nacimientos y adopciones?

 Recorrimos todo lo que pudimos, menos donde no nos dejaron entrar. Vimos infinidad de testimonios y listas, pero es al pueblo argentino al que no le importa mucho. Si nos remontamos a la historia la apropiación de niños existe desde que éramos colonia. Las primeras apropiaciones fueron con los indígenas, cuando los españoles torturaban y secuestraban a miembros de los pueblos originarios y se llevaban a sus niños y a sus mujeres.

 Abuelas lleva encontrados 101 niños apropiados de los 500 que se estiman. ¿A que se debió que se haya acelerado el proceso de restitución?

 Aclaro que los niños son más de 500, porque con este número no se está teniendo en cuenta que entre el ‘74 y ‘75 los casos de desaparición ya habían comenzado. Pero la aceleración de los casos creo que tiene que ver con la concientización de parte de la sociedad. Hoy se habla mucho más sobre derechos humanos, cuando antes ni siquiera existían, hasta los diarios tienen secciones donde hablan exclusivamente del tema.

 Imagino que muchas veces habrá fantaseado con su nieta, ¿pensó alguna vez en que le diría si la tuviera enfrente?

 Sí, y los pasé al papel. Le escribí varias cartas, se me reventaba el corazón y necesitaba expresarlo en el papel. La primera carta se la escribí a los cinco años. Hoy creo que no le diría nada, al menos con palabras, sí le tomaría la mano, y plasmaría todo mi sentir en un fuerte e infinito abrazo. Con el tiempo le contaría la historia de su familia, su historia.

 ¿Cómo ve el accionar de la Justicia en este tema?

 Mejoró bastante. Pero temo que sea una aceleración ficticia, y que cuando asuma un nuevo gobierno pretendan cerrar los casos, con intenciones de reconciliación o perdón a los asesinos.

 ¿Qué resta por hacer?

 Siempre surgen cosas nuevas. Nos pasamos creando caminos, pensando en sus grandes resultados. Imagino que ahora vamos a seguir juzgando a los cobardes asesinos que actuaron en la dictadura y no dejar de buscar a nuestros nietos.

 ¿Me podría sintetizar como fue el proceso de Abuelas desde 1977?

 Fue un proceso de mucho trabajo. Teníamos a nuestros hijos y nietitos desaparecidos y no sabíamos cómo, ni por dónde buscarlos. Éramos mujeres de distintas profesiones, creencias e ideas que con mucho esfuerzo logramos formar una organización: Abuelas de Plaza de Mayo. Hasta hoy pudimos devolverles la identidad a 101 chicos, con ayuda de la creación del índice de abuelidad. También participamos activamente en los juicios contra los genocidas que fueron parte del último gobierno de facto y trabajamos para que los ex centros clandestinos de detención sean transformados en espacios de la memoria. Después, un momento importante para mí fue en 1989 cuando renuncié a la presidencia de Abuelas y me encontré como al principio, teniendo que iniciar o continuar la búsqueda sola. Empecé a buscarla sin ninguna ayuda y después se formó la Asociación Anahí, y ahí sí, sigo con toda mi fuerza buscando a Clara Anahí.

Por Natalia Coronel

Fuente: El ortiba


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