Plataforma Argentina contra la Impunidad
Justicia

JUICIO HOSPITAL POSADAS. LUEGO DE LARGA ESPERA DA INICIO

Viernes 21 de octubre de 2011.

Este juicio tiene 27 años de postergación. Que finalmente haya comenzado es un triunfo con sabor a poco, porque en ese tiempo varios de los responsables ya han muerto”, dijeron ayer dos sobrevivientes de la represión en el Hospital Posadas, Gladys Cuervo y Carlos Apestegui, en un acto organizado por el inicio del proceso oral por los delitos cometidos en ese centro de salud de Morón.

El Tribunal Oral Federal N˚2 arrancó con la primera audiencia del juicio que también incluye el centro clandestino de detención que funcionó en el hospital, conocido como El Chalet. Unos minutos después de las 10, los cuatro imputados por estos hechos ingresaron esposados a la Sala AMIA, primero el ex dictador Reynaldo Bignone, quien ordenó la ocupación militar del hospital el 28 de marzo de 1976. Lo siguieron el ex brigadier Hipólito Mariani, ex jefe de la Brigada Aérea del Palomar, y Luis Muiña, un ex integrante del grupo SWAT que funcionó en el Hospital. El último en ingresar fue el otro sobreviviente de ese grupo parapolicial, Argentino Ríos, quien fue recibido a los gritos e insultos de Adrián Cuello, hijo una de las 13 personas desaparecidas en el hospital. Como guardia de seguridad, Ríos había sido compañero de trabajo de quienes después secuestró y torturó.

Luego de la lectura de las elevaciones a juicio por 21 casos de privación ilegítima de la libertad y cinco casos de tormentos, el tribunal le ofreció hablar a los imputados. Bignone rechazó su derecho, pero Mariani aceptó. Admitió que en el Posadas existió un grupo “al que llamaban SWAT” con “ostentación visible de armas”, que “respondía al entonces director del hospital Julio Esteves”.

FUENTE TIEMPO ARGENTINO

UN ACUSADO ADMITIO QUE DURANTE LA ULTIMA DICTADURA FUNCIONO UN CENTRO CLANDESTINO EN EL HOSPITAL POSADAS

“Yo intenté morigerar la actuación de ellos”

Con la intención de despegarse de los cargos en su contra, el ex brigadier Hipólito Rafael Mariani confirmó ayer la existencia del centro clandestino El Chalet. Fue en el inicio del juicio por la represión en el Hospital Posadas, que tiene cuatro acusados.

En su intento por despegarse de los delitos que se le imputan, el ex brigadier Hipólito Rafael Mariani confirmó ayer la existencia del centro clandestino El Chalet, que funcionó en el predio del Hospital Posadas. El oficial de la Fuerza Aérea, quien ya fue condenado como responsable de secuestros, torturas y asesinatos en Mansión Seré, fue el único de los cuatro acusados que aceptó prestar declaración indagatoria, ante una sala repleta en el subsuelo de los tribunales de Comodoro Py. Por guardar silencio optaron el último dictador, Reynaldo Benito Bignone, y los civiles Luis Muiña y Argentinos, únicos ex miembros del denominado “grupo Swat” que llegaron vivos el juicio. Mientras Mariani aseguraba que ordenó detener a los represores al asumir como jefe de la Brigada Aérea de Palomar, en enero de 1977, Ríos sufrió un dolor en el pecho y debió abandonar los tribunales de Retiro en ambulancia. El proceso oral y público ante el Tribunal Oral Federal Nº 2 continuará hoy a las 14.

El juicio por delitos de lesa humanidad en el Hospital Posadas se inició ayer, luego de dos postergaciones y a casi tres años desde que el juez Daniel Rafecas concluyera la instrucción de la causa. La audiencia comenzó con la lectura de elevación, en la que se resumen los hechos y las acusaciones, y al mediodía los jueces les dieron la palabra a los represores. Bignone, de 83 años, ex delegado de la Junta Militar en el área de Bienestar Social, pasó al frente caminando con bastón sólo para dejar en claro que no iba a declarar. Ríos, de 66 años, que se ganó algunos gritos de “cobarde” cuando entró a la sala con muletas, se limitó a dar sus datos personales, igual que Muiña, de 57 años.

Mariani, de 84 años, reiteró el discurso con el que intentó defenderse durante las indagatorias de los últimos años. Dijo que en enero de 1977 supo “por un anónimo” de la existencia de un grupo parapolicial “al que llamaban Swat”, que hacía “ostentación visible de armas y perturbaba la tranquilidad del hospital” y que “respondía al entonces director del hospital, coronel (médico Julio) Estévez”. “Intenté morigerar la actuación de ellos, pero dijeron que tenían sus propias órdenes a las que atenerse y entonces ordené la detención de todos y los entregué a Inteligencia de la Fuerza Aérea”, declaró Mariani. Aseguró que, una vez trasladados a Palomar, ordenó liberar a todas los cautivos de El Chalet. “No tuve absolutamente nada que ver con ese tema”, intentó defenderse el militar, que a su manera confirmó la existencia del centro de detención en un área militar que el Ejército había delegado a la Fuerza Aérea y que a pesar de múltiples evidencias niega la existencia de detenidos en la base de El Palomar, unidad militar desde la que también partieron vuelos de la muerte, según la investigación del fiscal federal Federico Delgado.

Las certezas de Mariani, igual que en la etapa de instrucción, comenzaron a diluirse ante las preguntas de los fiscales federales Javier de Luca y Guillermo Silva. Indagado sobre el destino de los miembros del grupo de tareas que operaba en El Chalet, el ex brigadier dijo ignorarlo. Sobre los secuestrados, respondió de forma ambigua, invocando la falta de memoria que achaca a sus 84 abriles. “Se los mandó a su casa”, sugirió, aunque dijo ignorar los más elementales pormenores de las supuestas liberaciones. Mariani también insistió sobre una supuesta “confusión histórica” respecto de la orden de operaciones Provincia 2/76, por la cual la Fuerza Aérea se hizo cargo de la “lucha contra la subversión” en la subzona militar 16, que abarcó los partidos de Merlo, Moreno y Morón. El condenado octogenario niega esa delegación de funciones, por la cual incluso las comisarías bonaerenses quedaron bajo su jurisdicción.

El juicio ante el tribunal que integran Pablo Bertuzzi, Rodrigo Giménez Uriburu y Jorge Gorini continuará hoy con la declaración testimonial del Cristina Pfluger, integrante de la Comisión de Derechos Humanos por la Memoria, la Verdad y la Justicia del Hospital Posadas, que tiene a su cargo actualmente la muestra permanente Construyendo Memoria en el Hospital Posadas. La comisión se reúne en el aula “Los Compañeros” de la Escuela de Enfermería, que desde 1999 y con el lema “Por una enfermería con compromiso social” funciona en la casa de dos pisos donde hace 35 años se instaló el centro clandestino El Chalet.

FUENTE: PÁGINA 12

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